lunes, 6 de abril de 2026

El tiempo; ese bien invaluable.

 Perdemos buena parte de la vida en asuntos poco importantes. Nos dejamos deslumbrar por cosas insustanciales con la falsa idea de ir por el sendero del éxito.

Cada día que pasa estamos más cerca de la muerte. Los años que llevamos de vida, en realidad le pertenecen a la muerte. 

  Es necesario pensar más en el hoy y no en el mañana que esperamos según unas ilusiones vagas. En la medida que nuestro hoy sea bueno, estaremos más listos para afrontar el futuro. Pero siempre pasa que por pensar en el futuro sacrificamos el presente y ese futuro soñado nunca llegó.

  El tiempo es el bien más valioso que poseemos pero el que menos nos ponemos a valorar. La inmensa mayoría preferimos pagar por cosas que en realidad son efímeras, poco valiosas, incluso verdaderas bagatelas. Pero el tiempo, ese bien invaluable, es lo único que realmente tiene valor y ni siquiera reparamos en ello... es parte de la insensatez humana. Los mortales somos tontos por naturaleza. Y luego pasa que muchos no entienden la causa de su pobreza, cuando está tan a la vista. 

jueves, 2 de abril de 2026

Sin (mucho) miedo a la vida.

 Antes temía a la muerte, pero ahora ya no. Hay que superar los miedos en un momento dado de la vida. No puede andar uno por ahí temeroso de las cosas que desde niño le asustaban. Ahora tengo miedo de mi cuenta bancaria o de quedarme sin wifi por más de diez minutos. Pero eso es ya otra cosa, son nuevos temores que en algún momento también se irán, creo yo... aunque no veo que eso vaya a pasar muy pronto.

miércoles, 1 de abril de 2026

No hay que hacer corajes

 No siempre puede uno elegir. Hay cosas en esta vida que se deben aceptar tal y como son. Yo puedo elegir el color de ropa del que quiero vestir, pero no el clima que deseo para mejor lucir mi vestimenta. Digamos que quiero lucir una gabardina negra muy bonita que tengo guardada en mi closet, pero el día es soleado y hace una temperatura de 39 grados centígrados. Sólo estando loco podría salir a la calle de esa manera; así pues, es obvio que deberé cambiar mi vestimenta. Es obvio que podría aferrarme a mi decisión de usar la gabardina, puedo hacer tal elección, pero el clima sobre el que no tengo control alguno me orilla optar por algo distinto a lo que inicialmente me hubiera gustado vestir. 

  Así sucede con tantas cosas en la vida diaria... y es mejor acostumbrarse si no quiere uno morir de un coraje mientras come una orden de totopos con guacamole, pues según la sabiduría popular, ingerir aguacate y hacer corajes es el mejor atajo hacia el cementerio. 

martes, 31 de marzo de 2026

Malditas Matemáticas

 Las matemáticas son el principio de todas las cosas que existen; eso creían Pitágoras y sus seguidores. Yo por mi parte, como he decidido dudar de todo, sobre las matemáticas también tengo mis dudas; sobre todo porque nunca fui bueno en esa materia; varias veces la reprobé y tuve que presentar examen extraordinario.

  Pero quizá deba considerar por un momento que todo en el universo es armonía y números. El orden del universo no puede ser sino matemático, aunque debo ser firme en mis posturas y seguir dudando de todo; ¿la duda también tendrá una explicación matemática?

  ¡Malditas matemáticas, no me dejan en paz aun cuando ya ni siquiera curso esa materia! Ahora me siento atrapado en una ecuación de segundo grado con tres incógnitas; y lo peor es que no tengo a mano mi libro de Álgebra que llevaba en la preparatoria. Tendré que recurrir a la mejor aliada de los estudiantes de matemáticas de hoy día: una app. de inteligencia artificial. En este momento no estoy para hacer esfuerzos mentales de tipo matemático, especialmente porque acabo de tomar un té de tila y me estoy relajando bastante, es mejor optar por otra disciplina que requiera menos pensamiento lógico. 

  La historia me parece una buena opción. Especialmente si está contada por uno de esos charlatanes que la usan para producir programas de televisión tipo documental y así atraer a un público con aspiraciones semi-intelectualoides.

lunes, 30 de marzo de 2026

Se hace lo que se puede.

A pesar de diversas críticas que he recibido, sigo sosteniendo que tomar posturas o actitudes extremas en la vida es lo más dañino para la sociedad. Muchos han calificado esta postura como tibia, pero según vengo viendo el estado de las cosas en estos tiempos, me convenzo más de que estoy en lo correcto.

  Nada hay mejor que posicionarse en un punto medio. El exceso es lo que es perjudicial en la vida del hombre. El exceso de coraje es muy malo pues las personas iracundas suelen hacer daño a los demás y en ocasiones a sí mismos. Pero el extremo opuesto seria la mansedumbre o la pasividad; y obviamente esto último también es muy negativo. Una persona con estas características sería muy poco apreciado por los demás y aun sería despreciable. 

  Éste es apenas un ejemplo de lo dañino que suelen ser los extremos en nuestras vidas. El único caso en que no recomiendo asumir esta postura es al salir a dar un paseo por las calles de la ciudad. Si por evitar los extremos decidimos caminar en mitad de la calle, correremos el riesgo de un atropellamiento, lo que es muy poco recomendable para la salud y aun para mantenerse con vida, que debe ser el principal objetivo. El instinto de supervivencia debe anteponerse a todo lo demás. Pero salvo eso, hay que colocarse en un punto medio en todos los asuntos de la vida humana, algún día agradeceremos no ser extremistas, y si no, por lo menos podremos disfrutar de una vida promedio, lo que no es del todo bueno, pero se hace lo que se puede... no más.

domingo, 29 de marzo de 2026

 Siempre he creído eso de que le es natural al hombre el deseo de conocer. Sin embargo hace ya algunos años que no estoy del todo seguro; o al menos no en todos los hombres aplica esa regla. 

  La necesidad de conocer nace del asombro; éste es el motor del conocimiento. Sin embargo, la inmensa mayoría de las personas que emprenden estudios e investigaciones lo hacen más por fines pragmáticos. Asombrarse con el mundo que los rodea los tiene muy sin cuidado, no hay una verdadera inquietud intelectual, y es ahí donde radica el peligro de hacer de las ciencias una mera mercancía, una mera herramienta para lograr fines mezquinos... que es lo que más a menudo encontramos en el mundo de hoy día.


El conocimiento verdadero es conocimiento de causas, no meras explicaciones superficiales, ni acumulamiento de datos.


Estoy convencido que el pensamiento filosófico surge el día que un hombre cualquiera se enfrenta a lo desconocido. 

viernes, 27 de marzo de 2026

La Ciencia Universal.

 Desde hace tiempo he estado buscando ser experto en lo que alguna vez oí nombrar como la “ciencia universal”. Hasta ahora he avanzado muy poco, pues no tengo claro qué o cuál es la ciencia universal, pero calculo que en unas semanas o quizá meses haya logrado serios avances en esa indagación. De no ser así estoy empezando a considerar en hacer un cambio en el enfoque de mis investigaciones.

  El saber y el conocer en sí mismos es la máxima aspiración en todo tipo de estudios. Cuando un interés ajeno al conocimiento mismo se antepone, es muy fácil echar a perder los objetivos de una ciencia y usarla sólo como pretexto para lograr fines mezquinos. Esa ha sido la cara más oscura en la historia de la humanidad, pues al buscar un uso práctico para todo conocimiento éste siempre tiene fines mezquinos. Un ejemplo claro de esto es el uso de la ciencia para desarrollar armas cada vez más poderosas. La ciencia suele ser apoyada con enormes sumas de dinero para poder hacer el mayor daño, para causar destrucción. Otro uso del conocimiento científico con fines realmente terroríficos es la industria farmacéutica, la que en principio debería anteponer la salud de las personas, en realidad no mueve un dedo si no ve la posibilidad de obtener ganancias millonarias; incluso han desarrollado medicamentos que luego son prohibidos y entonces proliferan en el mercado negro de las drogas. Es decir, en el fondo, las mafias del narco deben mucho a la industria farmacéutica.

  Quienes se esfuerzan en realmente hacer avanzar la ciencia difícilmente pueden anteponer el conocimiento a intereses secundarios… pero las cosas siempre han funcionado así, y nada parece indicar que puedan cambiar en un futuro próximo.