Desde hace tiempo he estado buscando ser experto en lo que alguna vez oí nombrar como la “ciencia universal”. Hasta ahora he avanzado muy poco, pues no tengo claro qué o cuál es la ciencia universal, pero calculo que en unas semanas o quizá meses haya logrado serios avances en esa indagación. De no ser así estoy empezando a considerar en hacer un cambio en el enfoque de mis investigaciones.
El saber y el conocer en sí mismos es la
máxima aspiración en todo tipo de estudios. Cuando un interés ajeno al
conocimiento mismo se antepone, es muy fácil echar a perder los objetivos de
una ciencia y usarla sólo como pretexto para lograr fines mezquinos. Esa ha
sido la cara más oscura en la historia de la humanidad, pues al buscar un uso
práctico para todo conocimiento éste siempre tiene fines mezquinos. Un ejemplo
claro de esto es el uso de la ciencia para desarrollar armas cada vez más
poderosas. La ciencia suele ser apoyada con enormes sumas de dinero para poder
hacer el mayor daño, para causar destrucción. Otro uso del conocimiento
científico con fines realmente terroríficos es la industria farmacéutica, la
que en principio debería anteponer la salud de las personas, en realidad no
mueve un dedo si no ve la posibilidad de obtener ganancias millonarias; incluso
han desarrollado medicamentos que luego son prohibidos y entonces proliferan en
el mercado negro de las drogas. Es decir, en el fondo, las mafias del narco
deben mucho a la industria farmacéutica.
Quienes se esfuerzan en realmente hacer avanzar
la ciencia difícilmente pueden anteponer el conocimiento a intereses
secundarios… pero las cosas siempre han funcionado así, y nada parece indicar
que puedan cambiar en un futuro próximo.
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