lunes, 30 de marzo de 2026

Se hace lo que se puede.

A pesar de diversas críticas que he recibido, sigo sosteniendo que tomar posturas o actitudes extremas en la vida es lo más dañino para la sociedad. Muchos han calificado esta postura como tibia, pero según vengo viendo el estado de las cosas en estos tiempos, me convenzo más de que estoy en lo correcto.

  Nada hay mejor que posicionarse en un punto medio. El exceso es lo que es perjudicial en la vida del hombre. El exceso de coraje es muy malo pues las personas iracundas suelen hacer daño a los demás y en ocasiones a sí mismos. Pero el extremo opuesto seria la mansedumbre o la pasividad; y obviamente esto último también es muy negativo. Una persona con estas características sería muy poco apreciado por los demás y aun sería despreciable. 

  Éste es apenas un ejemplo de lo dañino que suelen ser los extremos en nuestras vidas. El único caso en que no recomiendo asumir esta postura es al salir a dar un paseo por las calles de la ciudad. Si por evitar los extremos decidimos caminar en mitad de la calle, correremos el riesgo de un atropellamiento, lo que es muy poco recomendable para la salud y aun para mantenerse con vida, que debe ser el principal objetivo. El instinto de supervivencia debe anteponerse a todo lo demás. Pero salvo eso, hay que colocarse en un punto medio en todos los asuntos de la vida humana, algún día agradeceremos no ser extremistas, y si no, por lo menos podremos disfrutar de una vida promedio, lo que no es del todo bueno, pero se hace lo que se puede... no más.

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